Nuevas alternativas para prevenir, tratar o sobrellevar con dignidad el cáncer de mama

La enfermedad afecta a una de cada 11 mujeres en Uruguay
Publicado el 19.10.2022  - 11 minutos
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Por Federica Chiarino
@federicachiarino

La palabra tiene el peso de la caída del mazo de un juez contra la mesa del estrado. Una sentencia que parece irrevocable. Cáncer. ¿Cuántos años quedarán? ¿Cuánto pelo en la cabeza? Puede parecer que está todo perdido. Si fuera una sentencia, el condenado saldría con la mirada puesta en el piso, sin la esperanza de encontrar a su alrededor una alternativa. Pero no. ¡Objeción! Hoy hay mucho para hacer. Sobre todo si el cáncer se detecta a tiempo, se puede mejorar la calidad de vida, evitar signos de deterioro físico y salvar vidas. Así se evitan las condenas.

Cuando cambia el material genético de una célula, esa célula puede volverse anómala y multiplicarse sin control. Es allí cuando se desata el cáncer. Esto puede suceder en muchísimas partes del cuerpo humano, órganos o tejidos. En las mujeres uruguayas, el más frecuente es el cáncer de mama, una variante de la enfermedad que puede presentar una de cada 11 pacientes en algún momento de su vida.

En Uruguay se diagnostican alrededor de 2.000 casos nuevos por año, según datos de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, y, según cifras del Ministerio de Salud Pública (MSP), fallecen más de 700. Los hombres también pueden padecer cáncer de mama, pero las chances son considerablemente menores, el porcentaje no supera el 1%.

Ilustración: Florencia Sytiá

Ilustración: Florencia Sytiá

Hay más posibilidades de cura cuanto antes se detecte la enfermedad. Por eso, los oncólogos y médicos en general coinciden en que la clave es que las pacientes conozcan sus propios cuerpos, sus propias mamas. Según la información del Programa de Mama del Hospital de Clínicas, se recomienda que las mujeres se realicen un autoexamen a partir de los 20 años y durante toda su vida. Esta práctica consiste en palpar toda la superficie de las mamas, los pezones y las axilas para detectar cualquier tipo de bulto, hinchazón o anomalía.

Para las mujeres de 50 años en adelante, se recomienda realizarse una mamografía anual como forma de control. Es a partir de esa edad cuando se presenta, en Uruguay, el mayor porcentaje de casos: 77%.

Las causas de esta enfermedad son difusas. Algunas mujeres caen en la casuística, en el porcentaje de personas a las que les toca, casi como un número en la lotería. En esos casos, el riesgo aumenta ante la práctica de hábitos como fumar tabaco, tomar alcohol o tener un excesivo sobrepeso.

Otras mujeres tienen una predisposición familiar. Esto es cuando tienen parientes cercanos que desarrollaron cáncer de mama a los 60 o 70 años, cuando el riesgo es mayor; son personas que comparten la misma genética, que tuvieron la misma crianza y están expuestas a los mismos factores de riesgo. Estos casos, al igual que los que son mera casuística, no se pueden cuantificar.

Un tercer grupo es el que nuclea a las mujeres que tienen un alto riesgo de padecer la enfermedad en algún momento de sus vidas debido a una predisposición genética. Estos son los casos que se definen como “cáncer hereditario”. Sin embargo, la asesora en consejo genético para cáncer hereditario en el laboratorio Dasa Genómica Uruguay, Florencia Neffa, explicó que la enfermedad no se hereda. Lo que se hereda es esa predisposición a tener una mutación en un gen que podría derivar en un cáncer de mama. 

Mutaciones genéticas. Prestar atención a esas predisposiciones, conocer esos genes, es una de las medidas fundamentales para poder detectar un cáncer de manera precoz y así poder tomar medidas para detener su avance. Desde 2011 se realizan en Uruguay los estudios llamados paneles multigen, que, a través de una muestra de sangre o saliva, analizan todos los genes relacionados con el cáncer de mama. El estudio tiene un costo variable según su nivel de exhaustividad, pero no supera los 650 dólares. Son pocos los prestadores de salud que lo cubren, ya que está recomendado solo para el 10% de la población.

El caso más importante para el que se sugiere la realización de un panel multigen es el de las personas que tienen o tuvieron la enfermedad para saber cómo se siguen los tratamientos o controles. Además, si se detecta alguna mutación genética, se procede a la búsqueda de esa misma mutación en otros miembros de la familia, tanto mujeres como hombres.

Pero también se realizan los paneles multigen en casos de personas sanas. En general, los que acceden a este estudio tienen familiares que tuvieron cáncer de mama y ya fallecieron o que no desean someterse al examen. El panel da un resultado positivo o negativo para cada mutación genética. Es sí o no, sin medias tintas. Quien no tenga ninguna mutación, no va a transmitirla, porque solo transmiten quienes son portadores. Además, de un total de entre 15 y 17 genes relacionados con el cáncer de mama, las personas solo pueden presentar una mutación en uno de ellos y no más. “Que tengas una mutación no significa que tengas cáncer”, aclaró Neffa. La mutación permite dar luz sobre ciertas pistas que podrían buscarse en el resto de la familia. En general, estos estudios son útiles para detectar riesgos en personas jóvenes, por ejemplo los menores de 40 años, a quienes aún no se les aconsejan controles como las mamografías.

Contar con información certera sobre la presencia de una mutación genética vinculada con el cáncer de mama puede ayudar al oncólogo a orientar el tratamiento o los pasos a seguir. Por ejemplo, si una mujer menor de 40 con cáncer de mama tiene un 80% de probabilidades de seguir desarrollando la enfermedad a futuro, quizás opte por, en lugar de extirparse solo el tumor actual, realizarse la mastectomía completa. Más aún si se tiene en cuenta que desde este año el Estado cubre el costo de la reconstrucción mamaria. “Cuando una mujer con cáncer decide sacarse las dos mamas por el riesgo importantísimo que tiene de volver a desarrollarlo, queda con menos de 10% de probabilidad de que le aparezca un nuevo tumor, un riesgo menor al de la población general”, explicó Neffa.

Pero no todas las mujeres con esas características optan por sacarse las mamas a modo de prevención. A algunas de las que prefieren no hacerlo, desde Dasa Genómica Uruguay se las incluye en un plan de resonancia mamaria anual, un estudio más exhaustivo que una mamografía, y que permite detectar tumores en etapas precoces. En casos de personas sanas pero portadoras de mutaciones genéticas asociadas al cáncer de mama, los controles deberían empezar a los 25 años, sugirió Neffa.

La demanda de estudios genéticos de detección de mutaciones asociadas al cáncer de mama aumentó en los últimos años, según la médica especialista en oncogenética de Dasa. Quienes lo solicitan son, en general, mujeres y cada vez más jóvenes. “Se viene generando más conciencia”, resaltó, y añadió que también los médicos consultan más que antes los antecedentes familiares oncológicos.

Consulta rápida, gorra de frío y otros avances. La pandemia de Covid-19 generó un atraso en los diagnósticos y tratamientos de enfermedades prevalentes, y el cáncer de mama no escapó a esa problemática. Para mitigar los riesgos de 2020 y 2021, el Hospital de Clínicas creó un Programa de Rápida Resolución de Cáncer de Mama, que tiene como objetivo “facilitar el acceso a las mujeres a un diagnóstico y tratamiento oportuno”, según figura en su página web.

A través de ese programa, las mujeres que se detecten un nódulo o alguna otra anomalía en una mama, o aquellas que obtengan una mamografía patológica, pueden acceder a una consulta de triple evaluación especializada. Son atendidas por un cirujano mastólogo que analiza su caso, se les realiza una mamografía o ecografía mamaria y, en tercer lugar, se realiza una extracción a través de una biopsia. En solo una semana queda pronto el resultado de la anatomía patológica que confirmará o no el diagnóstico de cáncer de mama.

Si el diagnóstico resulta positivo, se le ofrece a la paciente todos los estudios necesarios para completar la valoración del caso. Esos estudios son luego revisados por un Comité de Tumores que diseña el tratamiento específico en los 12 días siguientes. Para acompañar a la mujer durante todo el proceso, el programa cuenta con la figura de una nurse navegadora, un equipo de psicología médica y trabajadores sociales. En caso de requerir una reconstrucción mamaria, la paciente es derivada a un cirujano plástico.

“También ingresan pacientes que no tienen cáncer de mama. No todas terminan teniendo la enfermedad. Hay algunas que ingresan y finalmente tienen una patología benigna y vuelven con su médico ginecólogo, y siguen los controles habituales”, explicó a Galería la oncóloga del programa de Cáncer de Mama del hospital universitario María Guerrina.

El 11 de mayo pasado se inauguró en el Clínicas un nuevo policlínico que funcionará como sede del Programa de Rápida Resolución de Cáncer de Mama. La idea es centralizar la atención y que las pacientes puedan realizar todo su proceso, desde el diagnóstico hasta el tratamiento o eventual intervención, en un mismo lugar.

Las tecnologías avanzan y día a día surgen nuevos tratamientos para esta enfermedad que afecta a tantas mujeres en Uruguay. Aparecen nuevas medicaciones y algunas se incorporan al Fondo Nacional de Recursos después de un tiempo. 

Estos avances también dan lugar al surgimiento de alternativas para mejorar la calidad de vida y evitar el deterioro físico de los pacientes. En marzo pasado, el Hospital de Clínicas anunció la incorporación de las Dignicap, unas gorras que enfrían el cuero cabelludo y así previenen entre un 65% y un 95% la caída de cabello en pacientes con cáncer que reciben quimioterapia. Uruguay se convirtió así en el primer país de América Latina en contar con esta tecnología, que se usa en especial en pacientes con tumores de mama u ovarios.

Según Guerrina, alrededor de 10 pacientes están usando las Dignicap. Son mujeres que tienen tumores localizados, sin metástasis, y están en tratamiento con quimioterapias. Los resultados están siendo “muy buenos”, aseguró la oncóloga del Clínicas.

Las pacientes que deseen acceder a una consulta en el Programa de Rápida Resolución de Cáncer de Mama pueden comunicarse al celular 0976 84202 o ingresar a la página web www.programademama.hc.edu.uy

Octubre rosa. Desde el primer día de octubre, muchos políticos, jerarcas, médicos u otros lucieron un mismo accesorio en su vestimenta diaria: un lazo rosado. Ese es el color con el que se identifica el cáncer de mama y durante todo el mes se busca desarrollar actividades de concientización, prevención e información.

El 13 de octubre el Hospital de Clínicas organizó un torneo de hockey a beneficio de su Hotel de Pacientes, una de las salas del centro de salud que se acondicionará para ofrecer un espacio de confort a las usuarias del programa de Cáncer de Mama que no necesiten internación. Está pensado para las pacientes del interior que carezcan de familiares u opciones de alojamiento en Montevideo y deban realizar tratamientos ambulatorios como quimio o radioterapia.

Ayer miércoles, el hospital universitario fue sede de una jornada de donación de cabello, a cargo de los estilistas Lina Pacella y Rody Correa, que prestaron sus tijeras y habilidades de forma gratuita a quienes quisieran colaborar con la causa.

También en ese mismo lugar, este viernes 21 habrá una jornada informativa de charlas sobre cáncer de mama a cargo de psicólogos, oncólogos, fisiatras y otros especialistas.

Concientizar es el principal objetivo de este octubre rosa. Campañas de comunicación en medios, páginas web y en la vía pública hablan sobre la importancia de los autoexámenes mamarios, las mamografías anuales a partir de los 50 años y las consultas médicas.

“La sobrevida y el pronóstico de la paciente dependen mucho de en qué etapa de la enfermedad uno la diagnostique. Cuanto más precoz sea el diagnóstico, mayor sobrevida tiene. Hay muchas que son largas supervivientes y están libres de la enfermedad gracias a que se diagnosticaron de forma precoz”, dijo Guerrina.

Salud y bienestar
2022-10-19T13:45:00