Crece la oferta y valoración de las paltas de recolección local en Montevideo

Publicado el 19.06.2020 07:00  - 11 minutos
Por Marcela Baruch Mangino

Se puede decir que, más allá de la moda de la Hass, en Uruguay se comió palta desde siempre. Colgaban de los árboles del fondo de la casa de una tía, la abuela o un vecino, o simplemente en la vereda de la esquina, de mayo a octubre. Hasta hace poco tiempo se la asoció con una única fruta de tamaño muy grande, de alrededor de medio kilo, con bastante agua y de sabor diluido, algo dulce. No obstante, en los últimos años, comenzaron a aparecer paltas de todas las formas posibles en los cajones de la feria. Algunas se parecen a una pera, otras son ovaladas como una pelota de rugby, y las hay redondas y chiquitas como una naranja.

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