El adiós de Christine McVie, un pájaro cantor

Falleció quien fue una actriz fundamental para hacer de una banda de blues como Fleetwood Mac el grupo pop más exitoso de los ‘70
Publicado el 12.12.2022  - 10 minutos
imagen de El adiós de Christine McVie, un pájaro cantor

Por Leonel García
@leonelgarcia76

En la avalancha informativa de los últimos días, se supo el 30 de noviembre que a los 79 años había fallecido en Londres Christine McVie. Hacía mucho que Fleetwood Mac, la banda que integró y a la que ayudó a llevar a la cima del mundo, había dejado de estar en los headlines. Ya era parte de esa extraña categoría integrada por grupos de gran trayectoria, que se reúnen cada tanto en giras nostálgicas, con alineaciones no siempre fieles a las de los años dorados, para un público más cercano a la jubilación que al liceo, ofreciendo un repertorio del cual la canción más nueva difícilmente tenga menos de treinta años. Además, por esta parte del mundo, la poco prolífica carrera solista de esta cantante, compositora y tecladista había tenido nula repercusión. 

Todo eso contribuyó para que el impacto de su muerte fuera relativamente escaso; incluso lo fue ahí donde Fleetwood Mac reinó en los años ’70, Gran Bretaña y Estados Unidos, que en el rock equivale a decir el mundo. 

Muy poco para la importancia que tuvo esta británica nacida el 12 de julio de 1943 en Bouth, Lancashire, bajo el nombre de Anne Christine Perfect. Fleetwood Mac es uno de los ejemplos más descomunalmente exitosos de radical reconversión en la historia de la música popular moderna y buena parte de eso fue debido a ella. Bueno, a ella y a la tumultuosa interna de un grupo integrado por dos matrimonios, repleta de cuernos, cocaína y canciones. Y se habla de grandes cantidades en cualquiera de estas “c”. 

También se puede decir que es una mujer que logró que las tensiones en su vida personal no afectaran su trabajo. Aunque para esto debió contar, claro está, con la invalorable ayuda de sus bandmates, incluyendo de su exmarido.

Fleetwood Mac nació como una banda de blues británica en 1967. Su nombre se debe a los apellidos de dos de sus miembros fundadores: el baterista Mick Fleetwood y el bajista John McVie, que además son los únicos que se mantuvieron en las distintas reconversiones del grupo. Luego de tener cierta notoriedad nacional, por motivos no del todo claros en 1970 se fue su guitarrista, compositor y cantante Peter Green, el autor de Black Magic Woman (que tuvo mil veces más éxito en la versión de Santana). Esa salida supuso un importante cambio de piezas, que incluyó el ingreso de Christine, quien ya tenía el apellido McVie: era la esposa de John.

Claro que no era un simple caso de nepotismo del bajista: Christine había comenzado a estudiar piano a los cuatro años, tenía formación clásica, gusto por el jazz y recorrido en bandas como Sounds Of Blues y Chicken Shack, donde también había aportado como compositora. En los cinco años siguientes, Fleetwood Mac tuvo un montón de formaciones de precaria estabilidad y vivió una transición a sonidos más pop, donde ella se fue formando como pilar compositivo. Esto tuvo su momento culminante con la incorporación, en 1975, de la pareja californiana formada por el guitarrista Lindsey Buckingham y la cantante Stevie Nicks. Así quedó firme el line up que marcó a fuego la historia: Lindsey-Stevie-Christine-John-Mick, donde los tres primeros congeniaron perfectamente para hacerse cargo de las voces y la creación de canciones, ya en un tono marcadamente pop-rock y soft-rock.

El blues quedó atrás. Llegó el éxito masivo. Y se pudrió todo.

En la mira de todos. Para el 21 de marzo de 1978, Fleetwood Mac había pasado de ser una banda de blues de medio pelo a ser el grupo más popular del mundo. Lo habían logrado con los discos Fleetwood Mac (1975) y, sobre todo y con distancia, Rumours (1977). Este último es hoy el octavo álbum más vendido de todos los tiempos: cuarenta años después se estimaba que se habían comercializado más de 40 millones de copias. Christine había colaborado con varias de sus mejores canciones: Songbird, You Make Loving Fun y Don’t Stop. Este último, cantado a dúo con Buckingham, fue usado durante la campaña de Bill Clinton para las elecciones de Estados Unidos de 1992. El viraje, traducido en fama y fortuna, la había tenido como actriz principalísima.   

Pero el costo había sido alto. Ese día, Christine estaba brindando con champagne por su divorcio de John McVie, que se había firmado apenas tres semanas atrás. Así la encontró el reconocido periodista británico de espectáculo Garth Pearce y así lo recordó él en una nota en The Sun publicada el 1 de diciembre pasado. El cronista había ido a entrevistarla a su mansión en Hollywood, la misma que había albergado en su momento a Joan Collins y Elton John. La conocía desde que tocaba en pubs y buscaba que su talento (que era indiscutible) se tradujera en metálico. Pero ahora tenía 34 años, se enfrentaba a audiencias de decenas de miles de personas, sostenía varios discos de platino y era millonaria. Y no tenía ningún problema en hablar de su vida privada, que por otro lado era lo que más parecía importarle a todo el mundo.

“Cuando Lindsey y Stevie se unieron a nosotros, habían estado viviendo felices juntos durante unos ocho años. Pero se separaron después de estar unos seis meses con esta banda”, le contó la tecladista y cantante. “Fleetwood Mac parece una enfermedad infecciosa en eso”, ironizó. “John y yo rompimos hace tres años, pero teníamos dos alternativas: ir por caminos separados y ver cómo la banda colapsaba o apretar los dientes y seguir tocando juntos. Normalmente, cuando las parejas se separan no tienen que volver a verse más. Nosotros nos vimos obligados a superar esas dificultades. No había duda que la banda acababa de romper nuestro matrimonio: nos veíamos tanto en el trabajo, en las giras y en casa que se volvió muy agotador para la relación”.

Es difícil tener certezas, pero muchos analistas musicales, incluso los más sesudos, sostienen que los graves problemas de pareja que había en Fleetwood Mac fueron la clave del éxito de Rumours, una suerte de culebrón en forma de disco de rock. La portada de la revista Rolling Stone del 24 de marzo de 1977, a cargo de la célebre fotógrafa Annie Leibovitz, quería reflejar ese momento bipolar. Los cinco aparecían tirados en una cama, sonrientes, o en otra, en una luminosa imagen de promiscua afectividad: dos parejas abrazadas (Mick y Stevie, Lindsay y Christine, y John enfrascado en la lectura). En Play On, la autobiografía de Mick Fleetwood de 2014, el baterista dice: “La intención era crear una parodia sobre los rumores alrededor de nuestra vida privada y, sin embargo, simbólicamente, la imagen nos mostró exactamente como estábamos: todos casados con todos”.

La Rolling Stone la recordó de forma menos idílica: la idea original era que las parejas originales (la del matrimonio McVie y de los norteamericanos) fueran las que estuvieran abrazadas, pero las respectivas separaciones eran muy frescas y eso lo hizo imposible. 

La banda: John McVie, Stevie Nicks, Christine McVie, Mick Fleetwood y Lindsay Buckingham

La banda: John McVie, Stevie Nicks, Christine McVie, Mick Fleetwood y Lindsay Buckingham

En Rumours, un nombre muy acertado, las canciones parecían dardos que se tiraban unos a otros. Go Your Own Way era una canción de Buckingham que tenía a Nicks como obvia destinataria. Nicks, a su vez, tenía un affaire con el baterista, Fleetwood. Este último, a su vez, había quedado devastado tras descubrir que su esposa, Jenny Boyd, había tenido una aventura con Bob Weston, que había sido guitarrista de la banda. You Make Loving Fun, uno de los éxitos escritos y cantados por Christine, estaba dedicado a uno de los técnicos de iluminación que trabajaban con la banda, Curry Grant, quien resultó ser el sustituto del bajista. No hace falta decir la gracia que le hacía a John tocar Haces divertido el amar en vivo.

“Hubo mucha incomodidad, como pueden imaginar, particularmente en los primeros días después de que dejamos de vivir juntos”, le dijo Christine (que mantuvo en apellido de su ex) a Pearce. “Era una cuestión de tratar de ser súper maduros al respecto y teníamos que ocultar nuestros sentimientos más finos”, agregó. El divorcio entre ambos finalmente llegó cuando John —que lejos de ser una víctima también tuvo sus deslices— decidió casarse con una mujer ligada a la gerencia comercial que manejaba las cuentas a la banda. Todo quedaba en familia. 

Luego de los rumores. En todo caso, el tiempo fue cicatrizando las heridas. Christine también estuvo en pareja con Dennis Wilson, baterista de los Beach Boys, y más adelante con un colega tecladista y compositor, Eddy Quintela, con quien se casó en 1986 y divorció en 2003. No tuvo hijos. En su momento priorizó su carrera, sosteniendo que entre grabaciones y giras no hubiera tenido tiempo para criar a nadie.

En los años ’80, luego de varias intermitencias y un esperable bajón de popularidad, Fleetwood Mac tuvo un revival (otro más, en rigor) con el disco Tango In The Night, de 1987. Christine colaboró con varias canciones, dos de las cuales están entre las más recordadas, incluso por el público no seguidor de la banda: Everywhere y Little Lies. En ambas se puede apreciar la enorme sensibilidad y estética pop de la artista, no reñidas con el olfato comercial. Ella se fue de la banda en 1998, cuando esta era más que nada los restos de un pasado glorioso y ya era parte del Salón de la Fama del Rock and Roll. En algún momento dijo que había adquirido “miedo a volar”. Retornó en 2014, con una nueva formación que incluía a los guitarristas Neil Finn y Mike Campbell. Lo mejor ya había pasado. Al menos había arreglado sus cuestiones con todos, incluso con John.

“No hay palabras para describir nuestra tristeza por la muerte de Christine McVie. Ella era realmente única en su especie, especial y talentosa sin medida. Era la mejor música que uno podía tener en su banda y la mejor amiga que uno podía tener en su vida. Fuimos muy afortunados en haber tenido una vida con ella. Juntos o separados, quisimos profundamente a Christine y estamos agradecidos por los maravillosos recuerdos que dejó. Siempre será recordada”, escribió Fleetwood Mac en sus redes sociales. En una carta escrita a mano, Stevie Nicks la definió como “la mejor amiga del mundo”; según la BBC, el texto termina con una enorme despedida: “Te veo al otro lado, mi amor. No me olvides”.

Para vos, no habrá más llanto./ Para vos, el sol brillará./ Y siento que cuando estoy contigo./ está todo bien, sé que está bien”. Esos versos sonaron en muchas casas el pasado 30 de noviembre. Son de Songbird, la balada que Christine escribió en 30 minutos para Rumours, una de las menos malintencionadas canciones del disco que los hizo tocar el cielo. “Y te deseo todo el amor del mundo,/pero sobre todo te lo deseo de mí”. 

Cultura
2022-12-12T20:53:00