¿Cómo se genera una ciudad vibrante?

Las urbes más seductoras que invitan a ser visitadas y vividas tienen muchas cualidades en común que las hacen únicas
Publicado el 04.01.2023  - 7 minutos
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Miami Design District

Por Gabriela Pallares
@arqpallares

Hay algo que sucede con ciertas personas: con su mirada, contenido y personalidad van develando mil aristas de su potencial en cada conversación, lo que las hace atractivas, cautivantes, seductoras y dan ganas de quedarse allí.

Con las ciudades es similar: nos atrapan aquellas con atmósfera vibrante, que poseen un alto diferencial de identidad y carácter, van ofreciendo sus secretos en cada exploración, en cada paseo, con propuestas que no solo permanecen en la memoria sino que construyen nuestras propias identidades.

Ya lo dijo Alejo Carpentier refiriéndose a Latinoamérica: “Acá, lo maravilloso se encuentra en la vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades..., en nuestra naturaleza..., y también en nuestra historia”.

Pero ¿qué es lo que hace a una ciudad interesante, vibrante o memorable en cualquier parte del mundo? La ciudad ideal no puede ser solo una pieza de museo, una vuelta al pasado, por muy placentero que sea. La ciudad ideal debe ser una ciudad contemporánea, una que combine historia con energía y vitalidad.

Además, hay atributos que están referidos a la gestión cultural y otros, a la gestión administrativa, tales como seguridad, iluminación, transparencia, oferta de servicios municipales, orden y equipamiento e infraestructura de movilidad transversal, entre otros.

Hay, sin dudas, múltiples variables que convergen para esa denominación pero se puede ensayar un punteo a modo de referencia inicial.

Edificio Gherkin, Londres

Edificio Gherkin, Londres

Carácter e identidad

Aquellas ciudades que respetan su herencia cultural, que protegen su patrimonio y lo integran con una gestión cultural y urbana sólida, que comunican sus fortalezas y diseñan experiencias enfocadas en esos lugares son usualmente aquellas que permanecen en la memoria por su propuesta diferencial.

De nuevo, como las personas, no hay que parecerse a otros, hay que buscar en uno mismo y sus antecedentes la riqueza que nos vuelve únicos.

Diversidad. Ya sea de usos, escalas, tipos de arquitectura o población que la integra, la diversidad hace interceptar opuestos, y cuando eso sucede, comienza la magia.

Plaza Superkilen, Copenhague

Plaza Superkilen, Copenhague

Restaurante de Serpentine Gallery, Londres

Restaurante de Serpentine Gallery, Londres

Políticas ordenadas de inmigración resultarán en asentamientos de gente de distintas procedencias que se insertarán con actividades o negocios distintos a los usuales localmente, o al menos con otras miradas.

Los usos mixtos en los edificios promueven el cruce de gente de diferentes actividades y sectores (comercial, corporativo, residencial, deportivo).

La diversidad de escalas se apreciará en, como dijo el arquitecto y urbanista danés Jan Gehl, propuestas para la gente que camina a 5 km/h hasta los que van moviéndose a 50 km/h. Así, tienen encanto las plazas, los paseos lineales a la vera de ríos, los cafés y pequeños mercados en los barrios o distritos comerciales, los espacios públicos alrededor de edificios que los alientan.

La diversidad también en arquitectura promoverá recorridos sorprendentes visual y funcionalmente, alternando vanguardia con historia.

Según la autora americano-canadiense Jane Jacobs, “la intrincada mezcla de usos diversos (urbanos) en las ciudades no son una forma de caos. Por el contrario, representan una forma compleja y altamente desarrollada de orden”.

Gestión cultural

La agenda cultural de una ciudad es vital para fomentar el turismo pero también para que los residentes tengan actividades estimulantes para disfrutar en su tiempo libre.

Cuando pensamos en experiencias enriquecedoras en nuestros viajes, especialmente en los últimos tiempos, la tendencia se ha desplazado desde edificios icónicos históricos a paseos que integran historia con modernidad, experiencias gastronómicas, artísticas, paisajísticas o urbanas de alta calidad de disfrute público.

Desde Medellín con museos y centros deportivos en la periferia para hacer llegar el arte y la cultura a quienes viven más alejados del centro hasta las semanas de diseño de Milán, México o Buenos Aires, iniciativas como Art Basel Cities, recorridos culturales a la vera del río en Shanghái en infraestructura otrora aeroportuaria, o circuitos de moda, arte contemporáneo o diseño son estas instancias las encargadas de difundir las bondades de una ciudad al recibir a contingentes de extranjeros, establecerse como punto de peregrinación y alojar interminables eventos sociales o exhibiciones en un sinfín de opciones para los visitantes.

Restaurante  Oaxen,  Estocolmo

Restaurante Oaxen, Estocolmo

Distritos creativos, comerciales o gastronómicos como paseos

En la última década ha surgido en casi todas las ciudades de mayor captación turística la consolidación de áreas funcionales o distritos creativos que suponen interminables y asombrosos recorridos.

Coal Drops Yard, en el norte de Londres, donde en los inicios funcionaba la distribución de carbón hacia toda la ciudad, con arquitectura antigua reformulada en nuevos proyectos, rodeada de otros edificios de vanguardia, parques, áreas comerciales y gastronómicas, es un must a la hora de recorrer la ciudad. Otros ejemplos son el Miami Design District, el High Line y el Soho de Nueva York o Palermo en Buenos Aires.

Según Jacobs, se trata del “elogio de la calle”. “Las calles y sus aceras, los principales lugares públicos de una ciudad, son sus órganos más vitales. ¿Qué es lo primero que nos viene a la mente al pensar en una ciudad? Sus calles. Cuando las calles de una ciudad ofrecen interés, la ciudad entera ofrece interés; cuando presentan un aspecto triste, toda la ciudad parece triste”, aseguraba la divulgadora y teórica del urbanismo canadiense.

Serpentine Gallery, Londres

Serpentine Gallery, Londres

Infraestructura y gobernanza

Las ciudades vibrantes, mientras requieren de una sociedad abierta y libre cuyas exploraciones culturales enriquecen la ciudad, también necesitan recursos y gobiernos firmes para poner en marcha los procesos de planificación y regulación capaces de lograr buenos espacios urbanos sujetos a una visión y una estrategia integradas.

Hay ciudades que provocan orgullo en sus habitantes, sentimiento que se extiende a los visitantes, porque las fortalezas y propuestas deben ser en primer lugar para disfrute interno para ser realmente sostenibles. Un lugar acogedor, cosmopolita, sorprendente y dinámico es un punto de partida para que los turistas quieran volver, los inversores llegar y los residentes quedarse.Pero a medida que las ciudades van haciéndose más grandes el desafío de manejar megadimensiones, superar sus efectos deshumanizadores y evitar la sobreconstrucción se convierte en ocupación central.

Hay ciudades que permiten que se produzca el crecimiento sin control, generado solo por el mercado y la enorme polarización del ingreso de la población, lo que resulta en una pobreza grave y concentrada.

London Wall Walk, Londres

London Wall Walk, Londres

Usualmente este fenómeno está acompañado de servicios municipales pobres, congestión, sobrepoblación, falta de espacios abiertos y de características naturales comprometidas como la industrialización de las zonas cerca de las orillas de los ríos y de los puertos, así como de riquezas naturales consumidas en detrimento de la mayoría de la población.

El crecimiento económico y el aumento de la calidad de vida, una mayor justicia social y cultural, así como la vitalidad económica, son, también, innegablemente, ingredientes esenciales de las ciudades vibrantes. El desafío hoy en día es: ¿pueden las megaciudades del mundo o incluso aquellas con crecimientos acelerados mantener las cualidades de interacción social de las ciudades más pequeñas y vitales del pasado?

La respuesta está en manos de planificadores urbanos, pero también de las comunidades, de saber establecer canales de interacción, información y transparencia y, en definitiva, obtener espacios en los que convivir sea estimulante todos los días. 

Fotos: Gabriela Pallares

Arquitectura, innovación y diseño
2023-01-04T16:45:00